Totalmente de acuerdo con el título, el frío que hizo no quitó grandeza al día que pasamos en Fuente de Piedra. Y ya nos iban avisando las dehesas de los lados de la carretera pasado Las Pedrizas, cubiertas de una fina y alba capa de escarcha, junto con un bando de rabilargos que nos dieron la bienvenida a la Vega, raíz de parte de mi familia. Cierto es que no tenía conocimientos de la existencia de estas aves por estos lares, cosa que contribuyó a mi asombro originado, además, por la singular belleza de estas aves. por otro lado, en la gasolinera previa a la entrada desde la A-92 al pueblo de Fuente de Piedra, nos comentaron que habían alcanzado los -2ºC.
Ya llegados al entorno de la Laguna, habiendo pasado por las "charcas" adyacentes al camino de llegada al aparcamiento, habíamos visto las características cantidades de fochas y cigüeñuelas. Aún así, decidimos pasar primero por el Laguneto y las lagunas cercanas al Centro de visitantes. Desde el mirador del Cerro del Palo ya vimos las únicas y sobrecogedoras concentraciones de flamencos en las orillas de la Laguna, junto con unas cantidades que alcanzaban unas proporciones curiosas por lo menos de cucharas comunes nadando entre ellos. De pronto, a la vista de un pato de características parecidas al cuchara, más grande, más níveo y con el pico rojo, claramente saltó la alarma de tarro blanco, del que llegué a contar 12 individuos, repartidos en varios grupos, todos bellísimos pese a no tener casi ninguno el capuchón verde oscuro-casi negro aún afectado por el invierno o la juventud. En la charca que tiene una pasarela, pude identificar una aguja colinegra, comenzando a mudar a plumaje estival, ese disfraz tan recalcitrantemente naranja en el pecho es algo que me absorbe el seso. Enfrente, en la laguna que hay entre la Laguna y el Cerro del Palo, algunos cucharas, apenas docena y media de cercetas comunes, durmiendo ellos, por cierto, y un pequeño grupo de cigüeñuelas hacían labores propia de su especie.
Nosotros, mientras, continuamos con labores propias de nuestra especie también , y fuimos hasta las lagunas de los Abejarucos y las Palomas, donde gran cantidad de mosquiteros y algún que otro colirrojo tizón hicieron acto de presencia, junto con alguna focha que trataba de comer un poco de algas y nadar tranquilamente, al igual que los conejos daban sus paseos matutinos por las laderas y orillas. En el Laguneto, algarabía de reidoras fue la primera impresión, para luego disfrutar de más concentración de cucharas durmiendo a pierna suelta (quizás sea a pata suelta, ¿no? ¿O les sentará mal por sus señoras?) en los pequeños islotes centrales; unos pocos porrones europeos en el agua, durmiendo al mayoría; gran cantidad de fochas, comiendo en la mancha de agua y sus orillas, junto a los juncos y eneas o, más bien, de ellos; algún que otro azulón quiso aparecer para no dejar en mala posición a su omnipresente especie, y algunos frisos que también hacían lo posible por dormir lo que les dejaban las señoras gaviotas. Lo más sorprendente fue un claro porrón (claro de claridad mental, no confundir con el color, que pasamos a describir en lo sucesivo) por su silueta, y sus penetrantes y coloridos ojos, además de por su insistencia en el buceo, lo que lo diferenciaba aún más de su pariente europeo, que no está tan querenciado por esa actividad; ya que, para colmo, era de un color bastante uniformemente marrón, con una mancha blanca alrededor del pico. Y volvió el dilema que tuve cuando estuve en diciembre por aquí (lo sé, lo sé, no está colgado), entre porrón bastardo y porrón moñudo, ya que carecía de moño. Sin embargo, esta vez la mancha del pico se vio realmente clara, ocupando la totalidad de la punta, que permitió identificarlo como hembra o joven de porrón moñudo. Desde luego, el comportamiento fue de lo más buceador durante todo el rato, dejando apenas 15 segundos para detectarle las características más importantes y contrastarlas con la guía entre zambullida y zambullida. para más inri aún, junto a un grupo de porrones europeos durmientes en el extremo derecho del Laguneto, apareció un macho, detectable por el pequeño moño que les sobresale en la nuca durante el inviermno. En esa observación, pude distinguir un macho de pato colorado tras las ramas del taraje que está en aquella parte del Laguneto. Tras esto, decidí inspeccionar el borde de esta laguna, a la caza de lo que se dejase ver, momento en el que dejó ser detectada una críptica agachadiza común comiendo cerca de la eneas. Posteriormente, no obstante, algo aún más mágico ocurrió, y fue el detectar mi tercer pechiazul, un preciosísimo macho de medalla blanca, que anduvo un rato dejándose ver, saltando por la orilla, comiendo poquito a poco.
Tras esto, bajamos a la pequeña charca de la pasarela, en la que había, junto a las cigüeñuelas y la ya nombrada aguja, un par de combatientes en plumaje de invierno, todos muy afanados en la búsqueda de algo para el mangiare.
Desde el mirador de la Vicaría, ya que se observaba poco más que algunas parejas de cucharas y algunas lavanderas blancas, decidí cometer la locura de mirar a lo largo de las partes terrosas de matorral halófilo, en busca de pequeñas aves, como rállidos o bisbitas. Para mi sorpresa, llegué a encontrar un par de bisbitas comunes y, ¡oh maravilla! otro de esos pájaros que me hacen volar de alegría (creo qeu son pocos los que no lo hacen) apareció. La hembra ya me hizo sospechar algo raro, puesto que biene s sabido que son realmente casi indistinguibles las hembras de gorrión común y gorrión moruno. Sin embargo, yo vi en aquella hembra algo raro que me hizo desconfiar de la hipótesis de gorrión común. Además, tan sola estaba, sin bando al que unirse, con el que piar. Tras ella, apareció el macho dando saltitos, y se subió a un arbusto, desde el que dejó ver su pecho y su píleo, tan característicos, y gorjeó un poco, mientras trataba de echarse algo al buche.
Justo antes de llegar al mirador de Cantarranas, el trompeteo de las grullas era incesante, y no tardaron en dejarse ver a cientos en los campos cercanos, alimentándose, realmente tranquilas al paso de un macho de aguilucho pálido, que raseaba por los campos. En una linde entre un esperanzador campo sembrado y un dorado y salvaje campo de vinagretas se apostaban dos alcaudones reales, en sendos posaderos, a la espera de algo que poder comer, así como no pocos trigueros cantaban con su zumbante y galopante melodía. Ya desde el mirador, unos pocos de flamencos nos llamaron la atención y, al enfocarlos con el telescopio, descubrimos que junto a ellos nadaban un grupo grande de patos colorados, machos y hembras, sumergiéndose por turnos. En los campos adyacentes a la laguna de Cantarranas se posaron poco después un bando de avefrías, junto a algunas grullas; aunque más llamaron mi atención dos calamones que se dejaron ver tranquilamente entre el carrizal, avanzando con su habitual parsimonia, comiendo entre los tallos.
Durante la vuelta a la Laguna, poco se dejó ver más que un cuervo, un par de zorzales, y un bando mixto de pardillos y verdecillos.
De vuelta al pueblo, comimos en casa Joaquín que, a pesar de tenernos esperando un larguísimo rato, siempre se agradece tener la mejor comida delante de tu boca (o dentro, si puede ser).
Pues nada más de parte de esta visita, tan invernal y renovadora, que ocurrió el pasado domingo y que ahora, desde el calor del despacho, describo con ojos cansados y dedos ya poco hábiles, gozándolo como siempre, sin embargo.
Seguirá informando, dall_darwin
martes, 26 de febrero de 2013
jueves, 3 de enero de 2013
Tras unas fechas tan indicadas
Amo estas fechas, la verdad, aunque es por algo quizás insospechado. Y es que esta época nos trae algunas de las aves de las que soy más devoto.
Todas los grupos de marinas amplían su variedad y, como sabéis, las aves marinas son mi pasión.
Y ya está todo constatado:
Todas los grupos de marinas amplían su variedad y, como sabéis, las aves marinas son mi pasión.
Y ya está todo constatado:
- El 27 de diciembre, de media mañana, nos pasamos por la Desembocadura del Guadalhorce, donde se dejó ver un precioso macho de silbón, justo antes de la Laguna Grande, lugar donde me encontré a Ted, hecho que no me gusta dejar de lado nunca. Tiempo antes, bajo el puente, un martín pescador de esbelto porte se subió a una ramita seca de eucalipto, a comerse la plateada presa que en su fina y delicada tenaza traía. Ya en la Laguna Grande, se dejó ver un bonito tarro blanco, algo desmejorado por el invierno (¿o quizá fuese una hembra?). La cosa es que ninguna cerceta se dejó ver por allí. Sin embargo, ingentes cantidades de pato cuchara, cormoranes y garzas reales. también hizo acto de presencia una hembra de halcón peregrino sobre uno de los eucaliptos del fondo, junto a la que se posó una abubilla que no hacía más que mirarle de reojo. En el eucalipto de al lado, una aguilucho lagunero descansaba en una rama baja, esperando al momento oportuno para lanzarse de nuevo al vuelo. En la Laguna de la Casilla no faltaron las fochas ni los cucharas, así como las cercetas, porrones europeos y cucharas. Poco más destacable, antes del mirador de aves marinas. Ya antes de llegar, se vislumbraba que podía ser un buen día, ya que los bandos de gaviotas no eran pequeños. Sus dimensiones rozaban el adjetivo infinito, tan solo tendiendo a él, ya que se observaban límites tangibles (no se preocupe si no ha entendido esta última aserción, ya que implica una divagación matemática harto innecesaria en un blog de esta temática. Hablando de esto: si lo lee un matemático, ruégole no me corte la oreja a cachitos y se la dé a ningún tiburón). Pues bien, "decíamos ayer" (si se me permite el parafraseo a Fray Luis de León) que eran grandes los bandos de gaviotas posados sobre las olas de la mar. Y perfectamente se podían distinguir cuatro especies de gaviotas: patiamarillas (bastante escasas), sombrías (extremadamente abundantes), cabecinegras (realmente brillantes por su puntualidad y casi ausencia) y reidoras (mi habitual ingente se quedaría algo corto en la descripción). La cosa, es que no era ello lo más destacable. Lo que sí que lo fue, definitivamente, fue que, mientras escaneaba los bandos distantes de sombrías en su busca (¡sí, iba buscando a la especie que me encontré!), sin éxito en un principio y con un solecito de justicia para la época en la que nos encontramos y esperándome que estaban para irnos porque sobrevenía la hora de echarse algo al gaznate y al estómago, aparecieron 4 de ellos. Jamás los había visto antes, pero supe que eran ellos. Un grupo de 4 negrones (hembras y/o jóvenes), con sus siluetas perfectas de patos, nadaban por entre las gaviotas y, a intervalos regulares, me atrevería a decir, se sumergían a la mismísima y exactísima vez. Algo fuera de lo común era aquello y, la consiguiente reacción eufórica sobrevino (menos mal que estaba solo, que no sé que hubiesen pensado de mí). Creo que venían siendo 2 años y medio que los buscaba. Todo da sus frutos, si se quieren extraer conclusiones. Sin embargo, a mí me gusta fijarme, sobre todo, en la extrema belleza y el grado de perfección al que es capaz de llegar la naturaleza. Simplemente único.
- Por otro lado, la tarde de ayer, día 2, me acerqué a la Desembocadura del Arroyo Jaboneros (por pedante que les suene a ustedes, señores académicos que hayan protestado ante tal afirmación, les informo que en este año de 2012, tras las lluvias de octubre? (¿o fue noviembre?) que asolaron la capital malagueña, el arroyo Jaboneros quedó en deplorable estado, arrasando con toda la vegetación que el Ayuntamiento no se dignó a quitar tras la magnífica labor que hicieron hace un par de años y los muros que hacían pequeñas cascaditas (no me pregunten con que fin) y que este mismo organismo había construido a la vez que eliminaban la vegetación hace un par de años. Además, en la desembocadura, que nunca había presentado una imagen paradigma de las desembocaduras de las ramblas, se formó un delta con pequeños islotes de sedimentos, y se tapó la salida al mar, salvo por una pequeña grieta, que es la que debe estar haciendo que aquello no rebose). Allí, últimamente, se encuentran gran número de gaviotas, pero no me había acercado hasta ahora. Al pasar por la playa, un grupo de 7 correlimos tridáctilos llama mi atención, pero decido que volveré con telescopio. Aún así, me quedo disfrutando de las carreras "Correlimos qua, correlimos là, correlimos su, correlimos giù", ya que me recordaron totalmente a la cavatina de Fígaro "Largo al factotum" (si veis que recurro mucho a ella es que me encanta "El barbero de Sevilla", aunque quizás os llevéis una grata sorpresa, si es que conservo algún lector, aunque sea eventual, acerca de todo ello, prontamente). Sin embargo, decido acercarme a la desembocadura en sí, donde hay cuatro gaviotas sombrías, tres cabecinegras y un grupo de reidoras, todas en plumaje de invierno menos una reidora que empezaba a presentar el capuchón color café. Sin embargo, escaneo todas las gaviotas en busca de anilla o sorpresa. En primer lugar, se presenta alguna gaviota reidora con anilla, pero, al no llevar telescopio, no puedo leerla. Mas, cual no srá mi sorpresa, que hay una gaviota que no presenta mancha negra en las auriculares, con un pico excesivamente largo y diferencias en el porte todavía indescriptibles por mi aún lega mente ornitológica. Los que conozcáis algo de este mundo, espero haberme explicado bien como para que reconozcáis en ella a una gaviota picofina. ¡Es más, llevaba anilla! Sin embargo, tristeza honda, venía de comer de casabu y no tenía acceso al telescopio en un tiempo lo suficiente largo y valioso como para que no compensara ir hasta casama, recogerlo y volver, por lo que conservo la esperanza de que esté otro día que me pasé por allí con el telescopio.
Antes de que se me acribille (cosa a la que realmente puedo tenerle poco miedo porque no creo que ningún afectado lea esto, pero, "just in case"), he de decir que cuando hablo del ayuntamiento, no lo digo con conocimiento de causa, ya que no estoy en absoluto seguro de que no fuese la Junta de Andalucía la que arreglase el cauce.
Y ya, pues creo que poco más me resta que desearos un felicísmo año 2013 a los que lo entréis y un saludo a ti, que acabas de leer esta entrada, al que, como siempre, te agradezco que estés ahí, haciendo que esto sea algo más que el placer de escribir lo que me gusta, haciendo que esto sea una comunicación de conocimientos, de experiencias, de anécdotas, de recursos...
Nada más por hoy. Seguirá informando, dall_darwin.
lunes, 29 de octubre de 2012
De vuelta
Pues eso, que aquí andamos, de vuelta. Que ha pasado una barbaridad de tiempo desde que me pasé por aquí la última vez, y esto debe formar una gráfica muy bonita si ponemos en abscisas el tiempo y en ordenadas el número de entradas. Seguro que se ve una oscilación más bonita que la de la Bolsa (en realidad me da vergüenza ponerlo en mayúsculas pero, haciendo caso a lo que me enseñaron en el colegio, habrá que ponerlo en mayúsculas por ser una institución).
En fin, como esto no es un blog de ideologías, que nuestros amigos alados no entienden de ella pues hablemos de ellos, que ahora estamos ya en otoño, época de migrantes, y ¡qué época!
En fin, como esto no es un blog de ideologías, que nuestros amigos alados no entienden de ella pues hablemos de ellos, que ahora estamos ya en otoño, época de migrantes, y ¡qué época!
- Los alcatraces pegaron una subida de número el fin de semana pasado impresionante. Hasta el 18 de octubre no había visto más que uno en los Baños del Carmen, tirándose muy cerca de la costa, cosa que me extrañó, puesto que fue el primero de esta temporada otoño-invernal y al que vi fue a un adulto, cerca de la costa y me produjo una profunda satisfacción ya que yo volvía después de 6 horas de clase en la universidad. Sin embargo, a partir del fin de semana del 20 y el 21 de octubre se empezaron a ver a patadas por el mar individuos de todos los grupos de edad: los oscuros muy jóvenes; los más blancos (iluminados, si se quiere, de forma poética), pero aún algo oscuros 2º y 3er año; y los que alcanzaron la "iluminación" al completo: los adultos. Por supuesto, aún siguen por aquí, y seguirán, gracias al tiempo, o a Dios, o...
- Los cormoranes se vuelven a notar con fuerza. El pasado fin de semana, aunque en la Desembocadura del Guadalhorce había un buen número de ellos posados en sus eucaliptos de dormidero, pocos se notaban por el Palo. Sin embargo, este fin de semana sí que se han notado bien, y ya llegan volando hasta el puerto del Candado con su rápido batir de alas, son los helicópteros de la mar.
- Por supuesto, las sombrías están en unos números tan altos como todos los años. Sin embargo, creo que este año las estoy disfrutando más, aunque no me preguntéis por qué, porque no tendría ni el más mínimo ápice de contestación , la verdad. Simplemente, me embobo mirándolas luchar contra el viento, o descansar tranquilas entre el fuerte oleaje, a pocos metros de la orilla; o me extasío diferenciando entre patiamarillas y sombrías (sobre todo si tengo el más mínimo atisbo de diferenciación clara entre primeros años), o reconociendo intermedius entre las sombrías. En fin, que las estoy disfrutando como un niño pequeño un caramelo.
- Por otro lado, han vuelto las garzas reales a sus curiosos posaderos invernales. No solo posaderos, claro, sino también comederos: las plataformas de acuicultura. Allí las veo acercarse volando de vez en cuando, y posarse en una de ellas, y ponerse a acicalarse, tan tranquila ella. Cuando vuelvo, después de haber pasado unas cuantas páginas de apuntes de microbiología, la veo quieta, mirando fijamente a la superficie, la pobre, buscándose el rancho diario. Eso sí, me parece realmente curioso que vayan allí (últimamente, de todas formas, solo veo una) desde tan temprano, implicando esto que no se quedan en la desembocadura (por poner algún sitio) a pescar allí, sino que prefieren estas plataformas. Además creo recordar del invierno pasado que solo ocurría en esta época y que, una vez llegado diciembre, ya no se las volvía a ver por las plataformas. Esto lo controlaré este año.
- En un último orden, destacar que ya he visto un par de pardelas baleares, que el invierno pasado me costó encontrarlas tanto que no lo hice hasta enero. Iban con su vuelo característico, que tanto las diferencia de las cenicientas, cerca también de las plataformas. Son bonicas, la verdad, y me tienen conquistado las pardelas (y todos los proceláridos, la verdad) desde la primera vez que las vi, allá por mi muy niñez, en una guía de aves de Europa con fotografías que me compraron mis padres en un viaje a Navarra (esa fue, de hecho, la primera). Pues desde ese momento (ya contaré más sobre esa guía, que me trae muchos recuerdos) las busqué cuanndo todavía sabía muy poco sobre ornitología y tenía un equipo de observación muy pobre (al menos, no tenía el telescopio) sobre el mar, hasta que me llegaron a parecer un mito (como los bisbitas, sobre los que ya contaré también). Sin embargo, no sé decir ahora cuándo, llegó un día en el que vi mi primera pardela. Me fue totalmente increíble el haberla visto, y, por supuesto, el clasificarla en una especie u otra. Sin embargo, con el tiempo, adquiere uno la experiencia. Ahora, cada vez que las veo, me regocijo una barbaridad (más la primera vez que las vi de cerca en una salida en barca en la que había un buen bando de gaviotas y una gran cantidad de pardelas alrededor de un banco de caballas).
Pues nada, que espero volver a retomar (o tomar por primera vez, que creo que es algo más correcto) un ritmo con aquí mi amigo el blog y contigo, que me lees, a quien te digo gracias por estar ahí detrás (o delante de tu pantalla, si lo prefieres) escuchando mis rollos, que me gusta contarte.
Pues eso, que estas horas no hacen bien al cuerpo. Seguirá informando, dall_darwin.
domingo, 8 de julio de 2012
La paciencia es la madre de la ciencia
Lo he estado esperando hasta esta hora. Me daba igual la que fuese, simplemente quería volver a escucharlo. Ahora mismo esta por aquí, acaba de emitir el tremolo de su ulular, que consta de dos partes: el monotono y el tremolo.
Seguirá informando, dall_darwin.
Seguirá informando, dall_darwin.
sábado, 7 de julio de 2012
Col favor della notte
En eso estamos, que ayer, o más bien hoy, con el favor de la noche, mientras cenábamos en la terraza a las 1 de la madrugada, escuchamos de pronto el ulular de un cárabo. Me sorprendió ya que hasta ahora sólo había escuchado el del autillo y el del mochuelo (aunque creo que en Galicia si que escuché cárabo, pero no tenía yo tal afición por los alados), y menos en medio de la ciudad; aunque sabía que los cárabos son de los más urbanitas entre las rapaces nocturnas. Sin embargo, nunca lo había escuhado o visto por aquí.
Por cierto, el título hace referencia a lo que dice Fígaro tras su cavatina "Largo al factotum", que en lugar del marido corteja a las damas pero con la ayuda de la noche para que no reconozcan una cara diferente a la del marido ("a me la vedovella ricorre pel marito; io, colla scusa del pettine di giorno, della chitarra col favor della notte").
Pues por ahora nada más, aquí seguimos batiendo mis records internos.
Un saludo, seguirá informando, dall_darwin.
Por cierto, el título hace referencia a lo que dice Fígaro tras su cavatina "Largo al factotum", que en lugar del marido corteja a las damas pero con la ayuda de la noche para que no reconozcan una cara diferente a la del marido ("a me la vedovella ricorre pel marito; io, colla scusa del pettine di giorno, della chitarra col favor della notte").
Pues por ahora nada más, aquí seguimos batiendo mis records internos.
Un saludo, seguirá informando, dall_darwin.
viernes, 6 de julio de 2012
Sano ejercicio
Ya sabemos que todo el ejercicio es sano, pero, mientras que se puede ejercitar el cuerpo, también puede ejercitarse la mente: "Mens sana in corpore sano".
Pues el punto que queria hacer en esta entrada, supongo que la única del día de mi cumpleaños, es el ejercicio de la memoria y la observación pajarera. Y lo propongo mediante la IBC, que supongo que algunos conoceréis. Sin embargo, partiremos de que no la conocéis para explicar a unos y a otros lo que es y el ejercicio que propongo.
La IBC (Internet Bird Collection) es una base de datos mundial sobre aves. Creada y desarrollada por J. del Hoyo, al que debemos la creación de la editorial Lynx y la publicación, junto a colaboradores, del "Handbook of the birds of the World" (digamos la "Guía de mano de las aves del mundo"); la IBC actualmente contiene documentación fotográfica del 85'22% del total de especies recogidas en la base de datos, documentación en video del 75'45% del total, y documentación por sonidos del 45'06%. En definitiva, termina cubriendo, con uno u otro tipo de documentación, el 90'56% del total de especies recogidas.
La cosa es que, en su páginade inicio señala una "ID Quiz" (prueba de las identidades) en la que enseñan 25 fotografías de aves en cualquier plumaje, nido con huevos... La gracia es hacerlo asiduamente y alcanzar un grado de reconocimiento en el que reconozcas las de tu area y las de las antipodas. O, al menos, como yo trato de hacer, intentarlo, ya que llevo ya algo así como un año mirándolo bastante asiduamente y los Antwren, las Dendroicas, los tanagras y otros, me resultan realmente difíciles. Os dejo el enlace a la ID quiz: http://ibc.lynxeds.com/content/photo-id-quiz. Por cierto, la actualizan a diario. Así, no podréis hacer dos diferentes en un mismo día.
Pues nada, por ahora nada más. Que ustedes lo descansen bien ahora que, por fin, hemos conseguido alcanzar una temperatura más o menos aceptable para dormir tranquilamente.
Seguirá informando, dall_darwin.
Pues el punto que queria hacer en esta entrada, supongo que la única del día de mi cumpleaños, es el ejercicio de la memoria y la observación pajarera. Y lo propongo mediante la IBC, que supongo que algunos conoceréis. Sin embargo, partiremos de que no la conocéis para explicar a unos y a otros lo que es y el ejercicio que propongo.
La IBC (Internet Bird Collection) es una base de datos mundial sobre aves. Creada y desarrollada por J. del Hoyo, al que debemos la creación de la editorial Lynx y la publicación, junto a colaboradores, del "Handbook of the birds of the World" (digamos la "Guía de mano de las aves del mundo"); la IBC actualmente contiene documentación fotográfica del 85'22% del total de especies recogidas en la base de datos, documentación en video del 75'45% del total, y documentación por sonidos del 45'06%. En definitiva, termina cubriendo, con uno u otro tipo de documentación, el 90'56% del total de especies recogidas.
La cosa es que, en su páginade inicio señala una "ID Quiz" (prueba de las identidades) en la que enseñan 25 fotografías de aves en cualquier plumaje, nido con huevos... La gracia es hacerlo asiduamente y alcanzar un grado de reconocimiento en el que reconozcas las de tu area y las de las antipodas. O, al menos, como yo trato de hacer, intentarlo, ya que llevo ya algo así como un año mirándolo bastante asiduamente y los Antwren, las Dendroicas, los tanagras y otros, me resultan realmente difíciles. Os dejo el enlace a la ID quiz: http://ibc.lynxeds.com/content/photo-id-quiz. Por cierto, la actualizan a diario. Así, no podréis hacer dos diferentes en un mismo día.
Pues nada, por ahora nada más. Que ustedes lo descansen bien ahora que, por fin, hemos conseguido alcanzar una temperatura más o menos aceptable para dormir tranquilamente.
Seguirá informando, dall_darwin.
jueves, 5 de julio de 2012
El calorcito hace de las suyas
¡Hombre! ¿Cómo yo por aquí? Tan pronto. Si hace solo un día que nos leimos/escribimos. En fin, que esto es cierto. "Ist's Fantasie, daß ich noch lebe?" (¿Es una fantasía que aún siento?) como diría Tamino. Pero la respuesta, como se le respondería a Tamino, es no. Me acabo de despertar de una buena siesta ya que ayer me acosté a las 1:00 depués de ver los tres primeros cuadros de "El Oro del Rhin", y hoy me he levantado a las 6:15.
La cosa es que hoy mismo he estado en la Desembocadura del Guadalhorce. Como queda dicho, a las 6:15 ya estaba en pie, y ya a esa hora hacía un calorcito anormal. A las 7:30 ya estabamos subiendo la cuestecita de entrada desde Guadalmar. Adonde primero fuimos fue a la Laguna Escondida, donde lo más destacable fueron dos machos de malvasía en plumaje bellísimamente estival; junto con un martín pescador al fondo de la laguna. Otras especies fueron ánade azulón, zampullín chico, carricero común. Tras eso pasamos por la Laguna de la Casilla; no sin antes cruzarnos con un martinete adulto en plumaje estival volando desde la Casilla hacia la parte alta del Guadalhorce; en la que fochas, porrones, azulones, malvasías y zampullines chicos nos han recibido. En la parte alta del Río Viejo la señora de chorlitejo patinegro se unía con sus parientes chorlitejos chicos. También muchas cigüeñuelas nos recibían allí como especie mayoritaria. Tres conejos se pasearon también por delante de nuestras narices. En la parte baja del Río Viejo casi únicamente había cigüeñuelas, aunque si que había algún chorlitejo chico. Después de aquello me di un paseito por la playa, en la que varios ejemplares de Homo sapiens sapiens se daban un bañito de sol, como se lo estaba dando mi nuca. El calor que venía haciendo era ya inhumano. Alrededor de los 30 grados y subiendo. Por esto ismo me eché algo de salada agua marina sobre la testa y continué hacia la Laguna Grande. De camino a ella me crucé con doña abubilla, que salió volando de mi brazo izquierdo, al igual que el señor y la señora cogujada lo hicieron de mis pies. Ya en la Laguna Grande una concentración ingentísima de gaviotas de Audouin, entre las que había algunas aanillas; junto con un trío de cabecinegras; una cantidad relativamente grande de reidoras y unas pocas patiamarillas. También destacaban un par de espátulas, una garcilla bueyera, un grupito de garcetas comunes y un cuartetín de archibebes comunes. Para ese momento, el calor azuzaba de una forma más allá de inhumana, hacía un calor que ablandaba los sesos, embotaba la cabeza... Decidimos terminar el día probando suerte con el avetorillo o el calamón de nuevo en la Laguna Escondida. Sin embargo, allí estuvimos inmóviles y silentes durante media hora viendo el ajetreo que traían las fochas, los abejarucos, las gracetas... pero ni hablar de los dos objetivos. En ese momento ya habíamos perdido todas nuestras fuerzas y, dejados de la mano de Lorenzo, nos dirigimos hacia el coche, donde concluimos nuestro recorrido de hoy.
Esto aquí se acaba por hoy, y espero que no por este mes, pero no me voy a repetir, que igual terminé la entrada de ayer.
Muy buen día y les deseo una fresca noche, paliativa del derretidor día que hemos pasado hoy.
Seguirá informando, dall_darwin.
La cosa es que hoy mismo he estado en la Desembocadura del Guadalhorce. Como queda dicho, a las 6:15 ya estaba en pie, y ya a esa hora hacía un calorcito anormal. A las 7:30 ya estabamos subiendo la cuestecita de entrada desde Guadalmar. Adonde primero fuimos fue a la Laguna Escondida, donde lo más destacable fueron dos machos de malvasía en plumaje bellísimamente estival; junto con un martín pescador al fondo de la laguna. Otras especies fueron ánade azulón, zampullín chico, carricero común. Tras eso pasamos por la Laguna de la Casilla; no sin antes cruzarnos con un martinete adulto en plumaje estival volando desde la Casilla hacia la parte alta del Guadalhorce; en la que fochas, porrones, azulones, malvasías y zampullines chicos nos han recibido. En la parte alta del Río Viejo la señora de chorlitejo patinegro se unía con sus parientes chorlitejos chicos. También muchas cigüeñuelas nos recibían allí como especie mayoritaria. Tres conejos se pasearon también por delante de nuestras narices. En la parte baja del Río Viejo casi únicamente había cigüeñuelas, aunque si que había algún chorlitejo chico. Después de aquello me di un paseito por la playa, en la que varios ejemplares de Homo sapiens sapiens se daban un bañito de sol, como se lo estaba dando mi nuca. El calor que venía haciendo era ya inhumano. Alrededor de los 30 grados y subiendo. Por esto ismo me eché algo de salada agua marina sobre la testa y continué hacia la Laguna Grande. De camino a ella me crucé con doña abubilla, que salió volando de mi brazo izquierdo, al igual que el señor y la señora cogujada lo hicieron de mis pies. Ya en la Laguna Grande una concentración ingentísima de gaviotas de Audouin, entre las que había algunas aanillas; junto con un trío de cabecinegras; una cantidad relativamente grande de reidoras y unas pocas patiamarillas. También destacaban un par de espátulas, una garcilla bueyera, un grupito de garcetas comunes y un cuartetín de archibebes comunes. Para ese momento, el calor azuzaba de una forma más allá de inhumana, hacía un calor que ablandaba los sesos, embotaba la cabeza... Decidimos terminar el día probando suerte con el avetorillo o el calamón de nuevo en la Laguna Escondida. Sin embargo, allí estuvimos inmóviles y silentes durante media hora viendo el ajetreo que traían las fochas, los abejarucos, las gracetas... pero ni hablar de los dos objetivos. En ese momento ya habíamos perdido todas nuestras fuerzas y, dejados de la mano de Lorenzo, nos dirigimos hacia el coche, donde concluimos nuestro recorrido de hoy.
Esto aquí se acaba por hoy, y espero que no por este mes, pero no me voy a repetir, que igual terminé la entrada de ayer.
Muy buen día y les deseo una fresca noche, paliativa del derretidor día que hemos pasado hoy.
Seguirá informando, dall_darwin.
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